Cuando un startup se dirige a un inversor en busca de financiación, lo hace habitualmente entregando un documento que resume el proyecto. Ese documento se suele denominar investor deck, y no es un documento cualquiera. Su objetivo es muy similar al de un CV en un proceso de búsqueda de empleo: El objetivo del CV es conseguir una entrevista, mientras que el objetivo del investor deck es que el inversor pida más información. ¿Sabes qué contenido debe tener el investor deck?
El investor deck se compone de varias diapositivas o capítulos (habitualmente entre 10 y 15, aunque puntualmente una diapositiva puede tener más de una página), es la primera impresión que el inversor tiene del proyecto, y debe diseñarse cuidadosamente para evitar ser descartado en los escasamente 4 minutos que le va a dedicar el inversor.
Si bien el formato del documento es importante, lo esencial es su contenido, y sobre esto no hay reglas escritas. Sí existe, sin embargo, cierto consenso en lo que debe ser el contenido mínimo.
El investor deck pretende explicar el proyecto con el mínimo nivel de detalle, ofreciendo a la vez suficiente información para convencer de que se trata de un proyecto viable e interesante. La pregunta es, ¿Qué es un proyecto viable e interesante?
Nosotros pensamos que un proyecto de startup viene definido por la concurrencia de varios aspectos, que por orden lógico son los siguientes:
Cada uno de estos aspectos supone una pregunta: ¿Existe realmente la oportunidad de mercado? ¿La solución es viable y aporta un valor diferencial con respecto a las alternativas disponibles? ¿Es coherente el modelo de negocio? ¿El plan de negocio parte de asunciones razonables y sus resultados son atractivos? ¿El equipo promotor tiene la combinación de experiencia y conocimiento necesarios para este proyecto en particular?
Dado que el investor deck pretende transmitir al inversor que existe un proyecto viable en el cual es interesante invertir, cada una de esas cinco preguntas debe ser respondida en el documento. Si alguna de ellas se queda sin respuesta, o si la respuesta no es convincente, la conclusión del inversor será que el proyecto no está maduro, o que no está bien planteado, o simplemente que no le convence. En ese caso, lo descartará y no volverá a mirarlo.
En consecuencia, el contenido mínimo de un investor deck viene determinado por esas cinco preguntas, que deben ser respondidas en varias diapositivas:
A estas seis diapositivas hay que añadir una séptima, que deriva del Plan de Negocio y se refiere a la financiación necesaria. A fin de cuentas, el objetivo del investor deck es convencer a un inversor para que invierta en el proyecto, de forma que habrá que decirle cuánto se necesita, en qué plazos y a cambio de qué.
¿Ese contenido mínimo resuelve cualquier investor deck? No, ni de broma. El contenido del investor deck depende de cada proyecto. Hay varias preguntas adicionales cuya respuesta es más o menos relevante según las características del proyecto. Por ejemplo, si el mercado objetivo ya tiene competidores establecidos, será conveniente hablar de la ventaja diferencial que permitirá superar las barreras de entrada que con seguridad ya existen. En cambio, si se trata de una nueva tecnología para resolver un problema que actualmente no tiene solución, no tiene sentido hablar de una ventaja diferencial y en ese caso no hay necesidad de presentar una diapositiva hablando de ella. Si un investor deck tiene 15 páginas y el analista le dedica menos de 4 minutos, eso supone menos de 16 segundos por página. Cualquier página no imprescindible simplemente está de más.
En el segundo nivel de contenidos, las páginas que pueden o no añadirse en función del proyecto, hay que resaltar la dedicada a la validación. En la mayoría de startups la solución propuesta es innovadora, y el inversor tendrá dudas sobre su viabilidad, así que si disponemos de una validación por terceros, mencionarla siempre aportará valor. Cuando hablamos de validación no sólo nos referimos a la viabilidad técnica de la solución, sino también a la validación comercial; es decir, a despejar la duda de si hay suficientes posibles clientes dispuestos a comprar nuestro producto o servicio al precio al que queremos venderlo.
Por último, y en tercer lugar, hay diapositivas que incluiremos o no, dependiendo de las características del proyecto. Estas dispositivas se refieren a preguntas que sin duda se harán en algún momento del proceso de inversión, pero no son esenciales para despertar el interés del inversor. Esas dispositivas pueden referirse, entre otras cosas, a detalles técnicos de la solución o el producto, los hitos y KPI’s que se pretenden alcanzar, el uso de los fondos captados o los detalles de la estrategia comercial. Aquí el criterio es preguntarse si alguno de esos aspectos pueden ser críticos para que el inversor decida si el proyecto parece bien resuelto. Si no es así, nosotros pensamos que es mejor no incluirlas. Eso no quiere decir que no estén preparadas, sino simplemente que no se incluyan en el investor deck.
Hay que tener en cuenta que hay muchos inversores, cada uno con sus propios criterios y preferencias. Si preguntásemos a 10 de ellos por el contenido mínimo de un investor deck, obtendríamos con seguridad 10 respuestas diferentes. Nuestro método no está diseñado para satisfacer a todos, porque eso no es posible, sino para ofrecer a la mayoría de ellos las respuestas a las preguntas que son más comunes y se hacen todos los inversores, que son las que derivan de la lógica del proceso de inversión.